Isla de Pascua

Moai, Isla de Pascua, Chile

“La isla donde la tierra más próxima es la Luna”, así la llamó un escritor, y no estaba tan equivocado si pensamos que esta tierra se encuentra a 3700 km de su país, Chile y 4100 km de Tahití.
Muchos son los nombres con los que fue y es conocida, Te Pito O te Henua (el ombligo del mundo), Rapa Nui (la isla grande / roca), Isla de Pascua (el holandés Jacob Roggeveenil atraco allí el Domingo de Pascua de 1722).

Hay muchas preguntas sin respuesta que circulan alrededor de esta isla, en primer lugar cuáles son los orígenes del pueblo Rapa Nui? Digamos que hay tantas versiones, la más aceptada es la que, por sus costumbres y tradiciones, los ve de origen polinesio, además hay un test de ADN que avalora esta tesis y no es difícil pensar que este pueblo halla llegado a estas costas puesto sus reconocidas capacidades de navegantes.

Las dudas surgen al mirar los monumentos de la isla.
Por ejemplo, en el Ahu Vinapu hay un muro construido con la misma técnica Inca, es decir, con las piedras colocadas a la perfección.

Los propios moai tienen facciones indoeuropeas, y en las tablas Rongo Rongo están los mismos jeroglíficos encontrados en Pakistán y India, por no hablar de algunas ceremonias funerarias que eran comunes en otras culturas como los celtas, los egipcios, los árabes.
Para complicar aún más las cosas en la isla fue hallado un calendario solar que sería de la cultura megalítica (a finales de 1800 también, cercanos a la ciudad brasileña de Calcoen, se descubrieron megalitos).

Ciertamente, no seremos nosotros aquí a establecer la verdad absoluta, el hecho es, sin embargo, que la historia de este pueblo es tan dolorosa como aleccionadora.
En sus orígenes el territorio Pascuense gozaba de un rico suelo volcánico y por lo tanto muy apto a la agricultura, y eran muchos los tipos de aves que vivían en las palmeras y bosques que cubrían la isla, haciéndola hermosa.

La necesidad de dar paso a la agricultura y el uso indiscriminado de los recursos como la tala de madera para las canoas, la calefacción y el transporte de moai, llevó a la deforestación. La total ausencia de árboles y vegetación (usaron incluso las matas para hacer cuerdas y calefacciònarce) llevaron las lluvias a empobrecer el suelo y por lo tanto se creo hambre entre las personas que no encontraron nada mejor que comerse la fauna local.

Exterminada también la fauna hubieron casos de canibalismo y las luchas entre los diferentes clanes diezmó a la población, el resto lo hicieron los europeos con sus enfermedades y la esclavitud llevada en gran parte por los estadounidenses.

Pero porque estos gigantes de piedra? Que representàn los moais?
Aquí también no tenemos una respuesta definitiva, estos monolitos podrían ser antiguos líderes de la isla, o divinidades.

Según la leyenda ellos miran hacia el lugar que protegen. Hay cerca de 900 moais en la isla, que van desde 80 centímetros a 12 metros de altura, con excepción del que quedó incompleto en la cantera de Rano Raraku que mide unos 20 metros.
Estas estatuas son formadas por un único bloque de piedra que fue tallada antes de ser transportada, probablemente usando rodillos de madera, a su hogar definitivo.

No podemos decir que sea sencillo llegar a Rapa Nui, la única manera es en avión desde Santiago de Chile o Tahití. El aeropuerto (Mataveri), uno de los lugares de aterrizaje para los transbordadores de la NASA, está a pocos minutos de Hanga Roa, la única ciudad de la isla.

No es necesario reservar el hotel, porque muchos isleños acogen los viajeros en sus hogares, la ciudad es pequeña pero cuenta con los servicios esenciales, tales como un cajero automático, farmacia, oficina de correos, Internet café y dos mercados, uno techado y otro más económico que se lleva a cabo por las calles de la ciudad,

donde pueden comprar pequeños recuerdos como pulseras y collares fabricados con conchas, moai tallados en piedra o madera o los esqueléticos moai Kava Kava que representàn espíritus ancestrales que dan la sabiduría y el conocimiento.

Además del aire característico que puede tener Hanga Roa hay que decir que los únicos puntos de interés son la iglesia católica, que tiene hermosas estatuas de santos talladas en madera y el Museo Antropológico Sebastián Englert, donde se pueden encontrar reproducciónes de las tablas Rongo Rongo, el único moai mujer y fragmentos de los que, talvèz,eran los ojos de los moai en coral blanco.

Se puede visitar de martes a viernes de 9:30 a 12:30 y de 14:00 a 17:30 mientras que los sábados y domingos solo de 9:30 a 12:30, la entrada es de 1000 CH$ (pesos chilenos), los que equivalen a unos 2US$ (1,4 €). En la isla se usa frecuentemente el dolar, un poco menos el euro.

Cercano al museo se encuentra el Ahu Tahai ( los Ahu son plataformas ceremoniales) al cual pueden acceder también encaminándose a lo largo de la playa desde la caleta. Aquí podrán ver el único moai completo de ojos y Puka (sombreo o peinado? Tampoco esto se sabe) en compañía de otros dos que han sido restaurados.

Pero aunque es cierto que Hanga Roa no ofrece mucho, el resto de la isla está lleno de sitios arqueologicos muy interesantes, que en 1995 le valieron el titulo, otorgado por la UNESCO, de Patrimonio cultural de la humanidad.

Isla de Pascua puede ser un paraíso para ir en bicicleta, a pie o a caballo.

Por ejemplo, a partir de Hanga Roa hay 9 kilómetros de caminata para llegar a la aldea de Orongo, el centro ceremonial más importante de la isla, donde se celebraba el hombre-pájaro, el dios que tomó el lugar de los moai.

Los participantes debían nadar hasta los Motu (arrecife) Kau Kau, Iti y Nui, que se encuentran frente a la costa, luchando no sólo con las fuertes corrientes, sino que también con los tiburones que habitan estas aguas. Luego debían quedarse en el Motu por semanas esperando que un piquero depositara su primer huevo. Ganaba quien llegase con este huevo intacto, dando así a su clan, la posibilidad de gobernar durante un año en la isla.

La aldea de Orongo se encuentra en las laderas del volcán Rano Kau y se compone de cincuenta casas de piedra con vistas a una hermosa playa, todo a su alrededor está lleno de jeroglíficos grabados en la piedra que representan tanto al hombre- pájaro cuanto al dios de la fertilidad (Mate mate), para admirarlos tienen solo que dar un paseo, por otro lado el Rano Kau mismo ofrece una hermosa vista sobre su cráter, que es una laguna llena de cañas, flores y plantas.

También cerca de Hanga Roa se encuentra la cueva de Ana Kai Tangata, a la que se puede acceder por una escalera tallada en la roca o por el mar.

Como mencioné antes en la isla se produjeron fenómenos de canibalismo que a menudo se llevaron a cabo precisamente en estás grutas, de hecho la traducción literal de esta ultima significa Cueva-Comer-Hombre, tranquilos no encontrarán huesos pero si unos maravillosos petroglifos que representan aves estilizadas.

Para finalizar el recorrido suroeste de la isla pueden visitar Ahu Vinapu y apreciar la extraordinaria precisión con la que se colocaron los bloques de piedra que forman los dos Ahu con sus relativos Moai.

Sin duda, la costa suroriental de la isla es la que ofrece más oportunidades para ver los moai, además aquí se encuentra el volcán Rano Raraku, la fabrica de los Moai. Un paseo entre las estatuas, algunas terminadas, otras que no alcanzaron a ser separadas de la roca, otras recién iniciadas, será una experiencia inolvidable.

También en este caso, el cráter tiene una laguna de cañas, pero verán que las paredes interiores están llenas de moai, todo dejado ahí sin razón aparente, como si algo hubiese distraído la atención de los nativos de un día para otro
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Aprovechen la visita al que tal vez es uno de los lugares más fotografiados de la isla, con sus 15 moais Ahu Tongariki es la mayor plataforma ceremonial.

Llegar no será difícil, ya que podrán verlo desde la parte superior de el volcán Rano Raraku.
El paisaje es simplemente impresionante, de esos que te quitan el aire, estos 15 gigantes se delinean contra el azul del mar, en medio de una enorme pradera.

En el Ahu Te Pito Kura se encuentra el moai mas grande que halla sido transportado, tiene una altura de aproximadamente 10 metros, pero, por desgracia, está con el rostro hacia el suelo. Una cosa singular es que, a diferencia de otros moai, este ultimo tenia un Puka ovalado y no redondo como los demás moai.

Cerca de este Ahu, a no más de 40 metros, nos encontramos con el que, según mi parecer, es el lugar más misterioso y singular de la isla, encerrada en un muro de piedra hay 5 rocas de las cuales la más grande es de forma redonda y esta situada al centro de otras 4 que indican los puntos cardinales.

La historia dice que esta piedra fue traída por Hotu Matua (el primer antepasado) y simboliza el ombligo del mundo. Lo curioso es que precisamente este punto tiene un magnetismo tal que enloquece las agujas de las brújulas.

Otro Ahu de especial interés, en el lado occidental de la isla, es Ahu Akivi. Éstos 7 moai, que en teoría debieran ser los primeros exploradores que llegaron a la isla, son los únicos que miran hacia el mar.

A la misma altura de Ahu Akivi, sólo que en la costa, podrán ver Ana Te Pahu. Una vez pobladas por isleños, estas cuevas de lava están conectadas entre sí por aberturas circulares que venían utilizadas como huertas.

Sin embargo, la Isla de Pascua no es sólo cuevas y Ahu, hay dos hermosas playas.

Quién no ha oído hablar de Anakena, una media luna de arenas blancas situada entre un Ahu con sus respectivos Moai en pie y un mar cristalino , y con detrás una hermosa hilera de palmeras que rinde el paisaje aun mas mágico.

Esta playa se encuentra a 15 Km. de Hanga Roa y en ella hay puestos de venta de bebidas, bocadillos y comida a la parrilla, así como baños y vestuarios.

Será espectacular explorar las profundidades de Anakena gracias a la presencia de numerosas cuevas, arcos y abismos impresionantes.

Incluso Ovahe ofrece hermosas aguas y su playa de arena rosada protegida por una pared de roca es un lugar perfecto para pasear montando a caballo, que por otro lado es una gran manera de visitar la isla, ya que hay alrededor de 8000 caballos y seguramente podrán notar muchos de ellos libres en la pradera.

¿Sabían ustedes que las aguas de Rapa Nui son perfectas para el surf, sin importar el grado de dificultad al cual Uds. estén acostumbrados? Podrán alquilar allá mismo lo necesario, así como las motocicletas (40US$), caballos (30US$), jeep (40/90 US$ al día) y bicicletas (15US$)

Sin duda la mejor época para viajar a esta hermosa isla es el verano, es decir, entre noviembre y marzo, pero si pueden traten de ir entre el 29 de enero y el 12 de febrero.

En estas fechas se lleva a cabo el Tapati, una fiesta donde los isleños eligen la reina del año en diferentes competiciones de deportes, baile, coraje, canto y cocina.

Justamente hablando de cocina, aprovechen de saborear un excelente asado de raperape (es un crustáceo que se encuentra a mitad entre la langosta y los camarones) y las empanadas de Atún que son típicas de la isla.

La belleza de Rapanui no está solo en su misterio sino que también en aquello que está a la vista de todos.

Exploren la isla armándose de una buena chomba y de zapatones bien resistentes porque el terreno volcanico en algunos puntos es afilado.

Busquen el caracol Cypraea Englert (miren la foto en la galería, no les parece una joya?) o la Ablepharus boutonii. Intenten reconocer las cuatro especies endémicas de helechos que hay en la isla, aunque no sean expertos en ciertos temas nunca es tarde para aprender.

Y si todo esto no es suficiente simplemente disfruten de una noche viendo algún espectáculo de danza y música. Notarán que bailes como el Sau-Sau y el Ula-Ula tienen sus raíces en las danzas polinesias, pero los movimientos son más sensuales y delicados. El Tamurè, en cambio, es practicado por los hombres.

Si tienen la suerte de asistir a un espectáculo del grupo folkloristico Kari-Kari, no se arrepentirán.

Amo los lugares que te invitan a pensar, a hacerte preguntas, a reflexionar sobre lo que la historia nos ha enseñado.
Isla de Pascua posee todo esto más un innegable sensaciòn de misterio que la rodea y la vuelve aún mas fascinante.

Es uno de aquellos lugares especiales en el mundo donde no puedes evitar encontrarte contigo mismo, uno de esos lugares donde la naturaleza (en este caso el Océano Pacifico) protege un paraíso, haciéndolo de difícil acceso.
Yo agradezco quien quiera halla sido a ponerla tan lejos de las costas de manera que la podamos admirar y amar pero no arruinar mas de lo que ya han hecho otros.

A todos aquellos que querrán visitar esta tierra, que también es un poco mía, yo les digo…….. IORANA (bienvenidos) en el ombligo del mundo.

Escrito por Carola Ruiz

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