Con motivo de la histórica votación que llevó Aung San Suu Kyi a obtener un escaño en el Parlamento de Birmania quise profundizar mi conocimiento sobre este país tan reprimido y compartir con ustedes lo que aprendí.
Decidir viajar en Myanmar (ex Birmania) no es una opción fácil, dejemos de lado los servicios y comodidades que pueden faltar, el problema aquí es de orden moral.
Deben saber que la nación ha estado durante años bajo una dictadura militar que reprime al pueblo haciéndolo vivir en condiciones de extrema pobreza, por lo tanto sean conscientes del hecho que si eligen un paquete turístico, no sólo los ingresos terminan en las arcas del Estado, sino que también serán alejados de la realidad, en pocas palabras, visitarán un país adaptado a los turistas.
Por otro lado, un viaje como éste es impensable sin saber siquiera dónde se va a dormir, pero en mi país se dice que la necesidad aguza el ingenio, por lo tanto algún sistema para evitar de enriquecer este gobierno se encuentra, porque además renunciar al Myanmar significa renunciar a conocer una cultura milenaria, lugares hermosos, pero sobretodo perder la oportunidad de conocer un pueblo fantástico, muy amable, cordial y siempre dispuesto a ayudar.
Los lugares que visitaremos en esta gira virtual serán Yangon , la Golden Rock, Bago, el lago Inle, Bagan y Mandalay.
Pero antes de empezar les voy a dar unas pequeñas nociones sobre el comportamiento en Birmania para que no tropiecen con algún malentendido, sin duda, si han viajado en países como Camboya, ya conocen muchas de estas “reglas”.
Lo primero es usar siempre ropa apropiada, piernas y escotes pronunciados no son bien vistos, nunca toquen la cabeza de una persona, no levanten la voz ni sean agresivos, quitense los zapatos para entrar en los templos, mejor comprar las jaguayanas de cuero que usan en Myanmar, en los templos no deben sentarse con los pies hacia el frente, la forma correcta es llevando las piernas detrás del cuerpo o en la posición del loto.
Las mujeres no pueden subir a las estupas, túmulos funerarios, y si desean hacer una ofrenda a un monje, sera mejor que la haga un hombre y que este no le toque y deposite la oferta en su escudilla.
La gentileza aquí es el fundamento de todo por lo tanto sepan que para saludar se dice MING-LA-VA y para dar las gracias GE-BE-ON. Dicho esto, creo que podemos empezar.
Esta nación también se conoce como “el país de 1000 las pagodas” o “la tierra de oro” y a Yangon (o Rangún) tendrán una primera, maravillosa prueba del porque de estos nombres.
Rangún es una ciudad increíblemente verde, que combina la arquitectura indígena con aquella colonial, por desgracia los edificios de esta ultima no son cuidados como se debería, pero si se dejarán llevar por la vida de esta ciudad, no tendrán nada de que arrepentirse.
Durante el día, es absolutamente necesario dedicarse a la exploración de los numerosos templos. El más importante es sin duda el Paya de Shwedagon en el que se conservan, en la estupa original, 8 cabellos del Buda y un trozo de su manto. su cúpula llega a los 100 m de altura, y esta completamente recubierta de oro, mientras que su corona esta decorada con 5448 diamantes y 2317 rubíes.
Rodeado de numerosas estatuas, templos y santuarios,el lugar no puede que dejar sin palabras hasta el más escéptico de los visitantes.
También el Paya Chaukhtatgyi es meta de muchos fieles, con sus 6 m de altura, es conocida gracias a su Buda reclinado que mide de 66 m. La pagoda está rodeada por numerosos monasterios que son las casas de los monjes que viven de donaciones y se dedican al estudio de las escrituras budistas.
Si tienen tiempo, visiten el Botatang Paya, que es el único estupa vació en su interior. También se merece, más que nada por su importancia en la historia democrática del país, el Mausoleo de los Mártires, dedicado al general Aung San, quien lucho por la independencia de pueblo birmano durante el dominio británico, y la casa-museo de Aung San Suu Kyi, hija del nombrado general y Premio Nobel por la Paz.
La ciudad cuenta con varios lagos, entre los cuales se distinguen por su riqueza floral, el Kandawgyi y el Inya.
Paseando en sus calles podrían toparse con el elegantísimo hotel Strand, quizás el mejor ejemplo de la arquitectura colonial que dejaron los británicos y que aún sorprende por su encanto.
Al atardecer, las calles se llenarán de kioscos que proporcionan alimentos y puros, y si al desayuno no probaron el “mohinga” una sopa de pescado con curry muy sabrosa, esta es el la ocasión de remediar.
La cocina birmana está influenciada por aquellas India, China, y Tailandesa, pero hace un menor uso de las especias.
En los mercados notarán seguramente la gran cantidad de frutas tropicales, se sabe que una visita al mercado permite descubrimientos realmente curiosos, por eso vayan al Bogyoke Aung San (Zei), aquí podrán ver y seguramente comprar, ya que los precios muy asequibles, artesanía local hecha no sólo de sombrillas de papel, artículos de laca, títeres de madera, pero sobre todo de sedas, tapices, bronces y piedras preciosas como diamantes, zafiros y hermosos rubíes birmanos.
A este punto, es bueno que les hable del dinero en esta nación. En Myanmar no hay cajeros automáticos, por lo que las tarjetas de crédito no sirven para nada, el cambio de moneda, si se trata de dólares estadounidenses y euros, es bastante fácil, es mas pueden pagar con ellos vuelos y hoteles sin necesidad de cambiar, pero lo más importante es que el dinero de ninguna manera debe estar manchado o arrugado, tengan en cuenta este detalle porque de lo contrario nadie va a aceptar su plata.
Para una excursión de un día pueden pensar en ir a pocos kilómetros de Yangon y visitar uno de los santuarios más sagrados de Myanmar, la Roca de Oro, hay que llegar a la aldea de Kinpun y subir por una carretera de 12 km que conduce a 1000 m sobre el nivel del mar, claro es bastante cansador, mas nadie les prohibe hacerse transportar en una silla de manos, como sea vale la pena subir porque este es un lugar verdaderamente místico donde los birmanos no solo agradecen al Buda, sino que también a los espíritus llevándoles bandejas llenas de frutas, arreglos florales y arroz . En la parte superior podrán ver una enorme roca, en un equilibrio muy precario, cubierta con laminas de oro, coronada por una estupa pequeña.
La siguiente parada será Bago situada a sólo 80 km de Yangon, su templo, la Paya Shwemawdaw, es muy bello, pero más aún lo es el Buda reclinado ( 55 metros de longitud), una verdadera imagen de serenidad, parece un gigante que se goza un descanso disfrutando de todo el mundo que le rodea.
Los jardines del monasterio de Kha Khat Wain Kyaung son singulares, con sus estatuas de monjes en meditación.
En Bago hay varias fábricas de puros, no son de gran calidad, pero su singularidad radica en el hecho de que las chicas, mientras los fabrican a mano, tararean canciones guiadas por una señora anciana.
Si les gustan los paisajes rurales, Lago Inle es el lugar ideal. El entorno natural es fabuloso y la atmósfera que se respira está llena de serenidad.
Aquí el hombre se ha adaptado perfectamente a su hábitat, en efecto, mas que el hombre yo diría los Intha, un pueblo que vive en el lago.
Todas sus actividades se llevan a cabo en el agua desde la pesca, muy singular es el movimiento que hacen con la pierna para deslizarse sobre el lago, hasta el cultivo de verdaderos jardines y huertas flotantes.
Quedense un par de días en esta zona, así podrán hacer un paseo por el lago y descubrir sus rincones más escondidos, o, porque no, un poco de senderismo en las montañas para visitar una aldea Pa-O.
Por supuesto aquí también hay templos, pero les recomiendo visitar el Phe Nga Kyaung para ver gatos que, amaestrados por los monjes, saltan a través de pequeños aros.
Pero, ¿que les parece si hacemos un viaje un poco mas largo?
Anteriormente les hablé de la necesidad de no enriquecer las arcas del gobierno, para nada democrático, y el viaje a Bagan me da la oportunidad de darle algunas ideas.
En primer lugar, como la forma más conveniente de llegar a esta ciudad es en avión, cuiden de no elegir compañías aéreas en las que el estado tenga alguna participación, Air Bagan es perfecta.
En segundo lugar, eviten hoteles y albergues, todo está bajo control del gobierno, se pueden encontrar soluciones que más dignas entre los lugareños.
En tercer lugar, la forma clásica de viajar en Myanmar es con el autobús, mejor olvidense del tren, pero también en este caso tenemos el mismo problema del control, para evitarlo se puede alquilar una moto o una bicicleta, o contratar a un conductor de taxi, esta creo sea la mejor opción, ya que les permite entrar en contacto con alguien que les puede dar cientos de sugerencias.
Pero tal vez se están preguntando por qué Bagan es la próxima meta …. bueno … yo pienso que Marco Polo fue uno de los mejores viajeros de la historia y si el se quedó tan maravillado por la belleza de esta ciudad, que escribió: “El rey quería construir estas torres, para celebrar su gloria y para el bien de su alma y les digo que al verlas son las cosas más bellas del mundo y las de mayor valor” me imagino la emoción que nos puede dar a nosotros.
La antigua capital del reino de Bagan disfrutó de un período de gran prosperidad entre 1044 y 1287 que llevó a tener más de 13.000 templos, hoy en día queda poco de tanta gloria, pero algunos edificios dedicados al culto religioso se han conservado muy bien.
Para llegar a la ciudad recorrerán un paisaje árido donde podrán divisar a lo lejos unos 5.000 monasterios budistas y estupas.
Definitivamente los mejores momentos para admirar esta maravillosa zona arqueológica, que dicho sea de paso a sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, son el amanecer y el atardecer, donde los colores se mezclan con el paisaje de las pagodas de oro, dejando sin duda encantado el afortunado que los ve.
Los templos más importantes son el de Ananda, el Thatbynnyu, el Htilominlo y claramente el Shwezigon, del cual todas las estupas más tarde tomaron la forma.
A 700 km de Yangon se encuentra Mandalay, también conocida como la ciudad de oro, que aunque no es la capital del régimen, es sin duda la capital religiosa y cultural de la nación.
El lugar más visitado de la ciudad es el Mandalay Hill, una colina rodeada por una escalera de caracol que conduce los fieles, descalzos, a los diferentes templos que hay en ella. Este cerro es considerado sagrado, ya que, según la leyenda, el Buda predijo que a sus pies nacería una gran ciudad.
Pueden ser budistas o no, de todas maneras la subida merece la pena, aunque sólo sea por los magníficos paisajes que ofrece.
Además estoy segura que cuando verán la ciudad desde lo alto no van a resistir la tentación de sumergirse en las estructuras de Mandalay, comenzando por el Palacio Real. Del complejo original, por desgracia, quedan sólo los sólidos muros exteriores.
Un ejemplo de la habilidad de los artesanos de la época se encuentra en el magnífico Kyaung Shwenandow. Construido totalmente en madera, sus paneles interiores y exteriores están finamente decorados y es uno de los últimos edificios que quedan de este estilo.
En realidad, lo que hoy es una tradicional de un monasterio Birmano, una vez fue el apartamento del rey, de hecho es el único edificio que sobrevive del antiguo palacio real y se traslado, panel por panel, en su posición actual.
Por la noche, les aconsejo de ir al Garden Villa Theatre, disfrutarán de un espectáculo de títeres, a través de los cuales aprenderán sobre las danzas, músicas, leyendas y cuentos tradicionales.
Los alrededores de Mandalay son interesantes, a Amarapura, por ejemplo, podrán pasear sobre un puente en teca que se interna por bien 1,2 km. en el lago Taungthaman, este es el puente más largo del mundo en este material.
Mientras que en Mingun se encuentra la campana de bronce de 90 toneladas que el rey Bodawapaya había hecho construir para la que debiera haber sido la pagoda mas grande del mundo, que por desgracia nunca se terminó, de hecho, podrán ver solo la base.
No les aconsejo ir a Mandalay y Bagan en los meses entre marzo y abril, ya que son los más calurosos, en realidad los mejores meses para visitar el país son entre noviembre y febrero.
Si les tocan días de mucho calor, tomen en consideración el uso del longyi que se convierte en una prenda de vestuario cómoda y fresca. Este tejido es similar a el pareo, se ata alrededor de la cintura y con el se envuelve la parte inferior del cuerpo hasta los tobillos.
Las mujeres también podrán decorar su cara y brazos con el thanaka, una pasta de color amarillo que se utiliza como cosmético para proteger la piel del sol y de los agentes atmosféricos.
Por supuesto, si para ustedes el clima no influye minimamente, hay 2 ocasiones en las que tienen la oportunidad de vivir, junto a los birmanos, sus fiestas más importantes.
La primera es a mediados de abril y se llama Thingyan o “Fiesta de el agua”, que da el vamos al Año Nuevo birmano. En estos días las chicas persiguen a los chicos tapandoles de hollín, mientras en las calles cualquier persona se puede agarrar un balde de agua en la cara, aunque esto podría ser agradable visto las temperaturas.
Para la Fiesta de las Luces, que se celebra en octubre, la nación entera se ilumina con antorchas y linternas, por lo que cada sitio es aún más atractivo. lo que se festeja es el regreso de Buda en el cielo y el final de la Cuaresma.
Consideren que para el birmano el budismo no es simplemente una religión, sino que una forma de vivir. Un buen budista debe pasar al menos 3 períodos de su vida como monje, la primera es a la edad de 9 años, cuando los niños celebran el fin de su infancia con un rito religioso muy importante para ellos y luego comienzan un período de noviciado en un monasterio.
Les han dado ganas de viajar a Myanmar ? Bueno, entonces hablemos de lo se que necesita para entrar en el país.
Lo primero es un pasaporte con una validez de 6 meses , luego la visa, que se pide en la embajada y que generalmente se otorga por 4 semanas, y finalmente 10 US$ que se pagan al salir del país. Osea nada que no se necesite en otros lugares, pero tengan en cuenta que el material pornográfico y el alcohol están prohibidos, como los celulares, computadoras (ordenadores), CD-ROM y disquetes, en pocas palabras, sólo se pueden llevar foto cámaras y video cámaras, si no respetan las normas todo será confiscado y restituido al final del viaje.
Eviten problemas y no fotografíen instalaciones militares ni oficinas gubernamentales.
No hay vacunas obligatorias, mas le recomiendo aquellas contra la hepatitis A y el tétanos.
Para evitar sorpresas desagradables beban siempre agua embotellada y si no la tienen a disposiciòn recuerden de hervir el agua por 15 minutos antes de consumirla, 20 si se encuentran a 2000 m. de altura.
Otra cosa que puede ser útil es saber que los birmanos más que una propina en dinero aprecian un regalo, lapices y cigarrillos están muy bien, pero si quieren hacerlos realmente contentos regalen una T-shirt de un país extranjero, nunca subestimen el poder de una camiseta para obtener pequeñas ayudas.
El gobierno a tenido el Myanmar escondido al mundo durante décadas y no hay justificación para eso, porque el que nada hace nada teme. Ahora las puertas de este país se están abriendo, aunque todavía es muy difícil viajar de forma independiente, pero la elección de Aung San Suu Kyi ha regalado un rayo de esperanza a un pueblo que a nosotros, los occidentales, puede parecer resignado, pero en realidad es gente, digna y amable, que se aferra a las enseñanzas de su única certeza, el budismo.
Escrito por Carola Ruiz



abril 18th, 2012
Carola Ruiz 



















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